Familia Melo

Familia Melo

José y Maritza Melo

Mi matrimonio fue sellado y restaurado en plenitud 2009.

Mi esposo y yo nos casamos en 1989, siendo yo convertida y el no. Como todo matrimonio que comienza, todo estaba de maravilla; en 1990 nació nuestra primera hija, una niña preciosa que nos llenó de felicidad; luego de dos años tuve a mi primer varón y al mismo tiempo me enteré que mi esposo había tenido un hijo con otra mujer, el cual nació unos meses antes que el mió, y allí empezaron los problemas.

Hubo desilusión y frustración en mi vida. Todo cambió, porque decidí refugiarme en la religión, convirtiéndome en una mujer religiosa, llena de rencor, amargura, rechazo.

Entonces comenzamos a vivir una vida independiente, él hacía su vida en el mundo y yo la mía en la iglesia. Siempre estuvimos juntos para el público, y para nuestros familiares éramos la pareja ideal, pero la realidad era otra.

Así pasaron 14 años, hasta que en el año 2005 encontré a alguien lleno del Espíritu Santo que me reveló que mi matrimonio iba al fracaso; allí fue cuando comenzó la lucha, empecé a cambiar, a ser diferente, pero noté que ya era demasiado tarde, muchas cosas se me fueron de las manos, cada día había más rechazo de él hacia mí y más me ignoraba.

Como veía que las cosas no cambiaban empecé a sospechar de que quizás había otra persona de por medio, otra mujer, pero no fue hasta el 2009 cuando me enteré de que mis sospechas eran ciertas, alguien de confianza me dijo que mi esposo tenía otra persona y una hija. Aquel día se me derrumbaron las esperanzas, pensé que allí se había acabado todo, y empezó todo un calvario.

En ese mismo año, empecé a asistir a Iglesia Monte de Dios, porque mi hija había aceptado al Señor allí; luego me enteré del retiro de parejas Plenitud 2009, mi hija se entusiasmó y me dijo que hiciera todo lo posible por convencer a su papá para que fuera conmigo.

Plenitud para mí fue la esperanza de salvar mi matrimonio y mi familia, y para la gloria de Dios, él aceptó ir al retiro.

Cuando llegó el día de ir al retiro, ya casi ni teníamos palabras, llegamos y parecíamos como si fuésemos amigos, cada vez había más rechazo, había mala comunicación, pero yo tenía mis esperanzas puestas en que Dios se iba a glorificar en ese retiro.

Al empezar las conferencias el Señor empezaron a confrontarlo, pero pasaban las horas y las conferencias, y aun decía que a él nadie lo iba a convencer, y la comunicación era cada vez peor. Pero el último día de la conferencia el Señor comenzó a obrar en nuestra relación, aquella tarde conversamos alrededor de dos horas, y el ambiente comenzó a cambiar.

La última conferencia, el sábado en la noche, cuando hicieron el llamado para aceptar al Señor, yo tenía los ojos cerrados y en un momento sentí que me agarraron de la mano y me asusté, porque vi que era mi esposo que iba conmigo caminando hacia delante, con una mano levantada, dispuesto aceptar Jesús en su corazón. Esa experiencia fue un sueño hecho realidad para mí, ya que esperaba ese momento con ansias durante 21 años.

Hoy puedo decir que nuestro matrimonio va de en victoria en victoria.

Si usted piensa que su matrimonio no vale la pena, que ya no puede más, que todo es un desastre, quiero decirle que cuanto más oscura se hace la noche, es porque estará a punto de amanecer.

Le damos gracias a Dios, y a nuestros Pastores Dr. Miguel y Montserrat Bogaert, por haber aceptado el llamado y la visión de Dios para trabajar con matrimonios, y realizar el Retiro de Parejas Plenitud.

No permita que su matrimonio se destruya! Tome las armas para pelear por su familia y le aseguro que su matrimonio será cambiado y transformado, jamás será igual.