Familia Turbí

Familia Turbí

En nuestro matrimonio no existía el respeto, ya que nuestra relación como pareja  era prácticamente nula. La falta de comunicación  nos llevó a un estado de deterioro total, ambos estábamos con raíz de amargura por las múltiples ofensas que vivíamos a diario, lo cual nos llevó a un estado de silencio  que provocó que en ella   entrara un  espíritu de independencia.

Nuestra relación cada día que pasaba se tornaba más  compleja, hasta el punto, que no existía ningún  detalle de expresión y todo estaba vuelto una monotonía, ya lo queríamos era  abandonarlo todo y seguir cada cual sus caminos.

Mi esposa tenía un  espíritu de Jezabel bien fuerte,  yo una falta de identidad y lleno de problemas financieros que no me dejaban  ejercer el sacerdocio en mi casa,  ya que no existía un reconocimiento de mi posición en el hogar,  ella era que tomaba  las decisiones en el hogar, porque  entendía que los problemas que estábamos pasando era su responsabilidad.

Mis problemas financieros eran notable cada vez más, emprendía algo y lo perdía , daba todo de mí y no prosperaba, perdía los empleos, proyectos, contratas, es decir, todo  y esto causaba en nosotros mucha inestabilidad y frustración como pareja, no podía ser el proveedor de mi hogar y sé que se aplicaba la palabra sobre mi cuando dice “que el que no provee para su hogar es peor que un incrédulo”,  eso era cierto, no encontrábamos salida,  me convertí en un apático y ella en una controladora.  Éramos un hogar totalmente dividido, mi esposa por un lugar y yo por el mío, con prioridades diferentes, deseos diferentes, expectativas diferentes y caminos diferentes entramos en un deterioro que afectó también nuestra salud física.

Siempre teníamos la esperanza de que Dios estuviera en medio de todo esto, pero no sabíamos cómo llegar a Él y rendirnos.  Hasta que un día escuchamos el anuncio de Plenitud 2012 y desde ahí mantuvimos la expectativa  de ir al retiro, porque lo veíamos como la última salida a la restauración de nuestro matrimonio a pesar de que no teníamos el dinero; pero siempre le creímos a  Dios y nos suplió para nosotros y sembrarle a otra pareja también.

Luego de Plenitud nuestras vidas cambiaron y nuestro matrimonio entró en un nivel de restauración absoluta, aquí pudimos identificar el vacío que existía entre nosotros, que el enemigo nos tenía oprimidos en su totalidad. Las enseñanzas del Dr. Myles Munroe y de nuestros padres espirituales en  cuanto al trato y la comunicación  entró en mi ser como una lanza que atravesó mi estado como hombre de lo que yo había hecho con mi relación, la enseñanza en relación al manejo de las finanzas me llevó a reconocer el desorden que tenía en este sentido, mi esposa pudo ver cómo Dios desde el primer día del encuentro nos empezó a tocar y ella misma pudo ver todo los errores que ella cometió en llevar las cosas a su manera y yo a la mía.

Dentro del mismo desarrollo del retiro recibimos la impartición de nuestros padres espirituales, y cuando hicieron el llamado de parte del  Dr. Munroe para ministrar parejas en conflictos pasamos adelante y nuestro padre espiritual nos impartió y reprendió el espíritu de opresión fuera de nuestras vidas y caímos bajo  y vino sobre nosotros una restauración total en nuestras vidas luego de Plenitud 2012.

Mi esposa fue libre del espíritu de Jezabel, empezó a reconocer la cabeza de la casa, el sacerdocio que había sobre mí; yo mismo activé cada una de la impartición  desarrollada en el retiro  como pareja, en nuestra área espiritual como una sola carne, en nuestras finanzas y testifico que hoy somos un matrimonio restaurado, avanzando en el reino y caminando bajo el orden de Dios.

Les puedo decir que este retiro no solo fue para recibir de parte de Dios un detalle de cómo vivir una vida plena como parejas, esto fue mucho mas allá para nosotros, ya que nos equipó de manera tal, que hoy al venir cualquier proceso en nuestras matrimonio, esas armas son establecidas y las cosas vuelven a su estado natural.

Este evento  fue y será la mayor bendición para nuestras vidas y de nuestras generaciones.

¡Hoy somos libres!