Familia Rosendo

Familia Rosendo

Somos una pareja con 16 años de casados, que al igual que muchos, sintiéndonos atraídos el uno por el otro decidimos casarnos y formar una familia. Creyendo conocernos y con una supuesta confianza entre ambos, nos embarcamos en este proyecto de lograr una vida “feliz”.

En los primeros años todo iba funcionando normal, cada quien trabajando por su lado, cada uno con una dirección supuestamente correcta, la de tener una casa. Yo como una mujer muy definida,  independiente y profesional, ganaba más dinero que mi esposo  y por esto me sentía más grande que él, a tal punto, de que yo era quien tomaba las decisiones y establecía las normas; esto me llevó a tomar la posición de padre y madre a la misma vez. Con mi actitud fui aniquilando en mi esposo el carácter que debía de tomar ante las necesidades y soluciones diarias. Esto fue dando lugar a una pequeña brecha, la que sin darnos cuenta, se fue convirtiendo en una gran abismo,  ya que por cualquier cosa se formaba una discusión, siempre había algo por lo cual no nos sentíamos satisfechos el uno del otro.

Comencé a escuchar consejos de mis familiares y de supuestas amigas que me decían que lo dejara. Por esta situación, mi esposo se  refugió en el alcohol y las drogas, llevando esto a vivir en un infierno total donde ya había abusos  físicos. Su adicción cada día era mayor, muchas veces se desaparecía por días y luego llegaba a mi puerta pidiéndome que lo perdonara y prometiéndome que saldría de esto, a lo cual yo accedía,  pues había en mí un sentimiento que aún me decía: si se puede,  y no quería que mi  hijo pasara por lo mismo que yo, que me crie sin mi padre.

Las cosas comenzaron a empeorarse, un día salimos muy normal cada quien a trabajar y cuando llegué a la casa estaba  casi vacía, él se había ido con las mayorías de las cosas del hogar y desapareció por dos años.  Después de esto, apareció,  lo vi muy cambiado, nuestro hijo se puso muy feliz y con sus palabras me convenció, nos dimos otra oportunidad, él ya estaba desacreditado con todos los que le conocían, nadie le daba trabajo y estuvo sin empleo por casi 5 años, teniendo yo que trabajar más fuerte para poder cubrir todo, lo iban buscando a toda hora para cobrarle dinero de todo los problemas que se buscó en la calle;  y todo comenzó de nuevo, a consumir drogas y a tomar alcohol.  Con una depresión muy fuerte decidimos buscar ayuda en las iglesias tradicionales, psicólogos y terapeutas, que proponían tratamientos de desintoxicación, pero en ninguna encontramos la solución a las adicciones. Un día nos invitaron a Iglesia Monte de Dios, y como último recurso, decidimos visitar, escuchar y darnos esa oportunidad.

En lo adelante escuchamos del retiro de parejas “Plenitud 2008”  que se celebra cada año, fuimos con la expectativa de recuperar por completo nuestro matrimonio. En este retiro fuimos ministrado sobre el perdón, la sanidad interior, sobre los roles de cada uno y de los estándares para lo cual Dios había creado el matrimonio; nuestra relación de pareja fue sanada y restaurada.

Hoy damos gracias a Dios y a nuestros padres espirituales, Dr. Miguel y Montserrat Bogaert. Él tiene  5 años sin adicciones, sin consumir, sin necesidad de tratamiento de desintoxicación, sólo la Sangre de Jesús lo limpió y lo restauró.  Aquí hemos encontrado el propósito para lo cual fuimos creados.