Familia Feliciano

Familia Feliciano

Somos una pareja con 13 años de matrimonio, 12 en el evangelio y 8 años sirviendo en la casa, aun teniendo las armas y experiencias adquiridas en la casa, hubo una baja en nuestro matrimonio el año pasado.

En los años 2013 y 2014, yo estaba trabajando para una empresa que me absorbía mucho tiempo, tanto para Dios como para mi familia, comencé a envolverme en el afán del trabajo y empecé a descuidar mi vida espiritual y a mi familia. Para mí el trabajo estaba en primer lugar, hasta que no terminaba todo y lo dejaba listo, no me iba, sin importar la hora. Comencé a menguar en la iglesia, ya no me congregaba, no tenía tiempo para Dios, siempre estaba cansado o no podía salir del trabajo, siempre había una excusa para no ir a la iglesia. En mí había resentimiento por algo que pasó, una vez que estuve como empleado en la iglesia.

Comencé a cuestionar a mi esposa, de qué tanto tiempo en la iglesia y mira lo que pasó conmigo, todos estos pensamiento llegaron a mi mente, esto, acompañado de un compañero de trabajo que estaba pasando por una situación parecida a la mía, la diferencia era que su esposa le estaba siendo infiel y me quería hacer creer que a mí que me estaban haciendo lo mismo. Empezó el enemigo a crearme dudas sobre mi esposa, y a eso se sumaba las excusas que ella me ponía para intimar, eso aumenta mis dudas. El trabajo, el afán y la mala influencia habían tomado mi mente, me estaban bombardeando,

hasta que tomé la decisión de dejar mi casa e irme, y un compañero me dijo que no lo hiciera, que eso era lo último que él haría, que pensara en mis hijos, y en ese momento que me habló de mis hijos, comencé a pensar en ellos. Un día me esposa me dijo: more, nos sembraron el retiro de plenitud, pero no sé quién, Gloria a Dios! Cuando ella me dijo eso, pensé voy a ir a buscar respuestas a mi situación y si Dios no me responde, el lunes me mudo.

Llega la semana del retiro plenitud 2014. El viernes en la primera plenaria, no pasó nada. Pero en la conferencia del sábado en la mañana, Dios a través de la profeta y mi madre spiritual Montserrat Bogaert me soltó una palabra que me sacudió y comenzó a darme las respuestas que yo andaba buscando una tras otra, todo lo que salía por los labios de mamá era para mí, ahí Dios comenzó a pasarme una película de todo lo ocurrido meses atrás, en ese momento entendí que yo era que estaba mal, que el enemigo me tenía atado por haber descuidado lo que Dios me había dado, él había tomado mi mente, en ese momento fui confrontado por el poder sobrenatural de Dios, me postré y le pedí perdón a Dios, y luego en la habitación le conté todo a mi esposa, porque ella estaba ajena a la situación, ella no lo sabía hasta que se lo conté a solas y le pedí perdón. Por mi lado, yo como esposa sabía que algo pasaba, porque cuando lo llamaba a su trabajo era

muy cortante y frio, no quería hablar conmigo, pero mi orgullo no me dejaba reaccionar ante lo que estaba pasando. No me imaginaba tan siquiera todo lo que él estaba pasando ni lo que el diablo había sembrado en él. Mi matrimonio estaba perdido y yo ni siquiera me estaba dando cuenta, porque el orgullo no te deja reconocer tus faltas, sino que siempre crees que es culpa del otro; y estaba tan envuelta en el hacer que me olvidé en ser; ser esposa, amiga, compañera, aquella ayuda idónea que debe estar ahí para ayudar a levantar a su esposo cuando cae.

En Plenitud 2014 pude darme cuenta que no tan solo él había dejado su posición, sino que yo también había abandonado la mía, y que nuestra indolencia estaba arrastrado a nuestros hijos a vivir en un hogar disfuncional. Pero gracias a Dios y a nuestros padres espirituales, Apóstol Miguel y Profeta Montserrat Bogaert que nos han dado el seguimiento y las herramientas necesarias para salvar nuestro matrimonio. Hace un año, Dios restauró nuestro matrimonio, y si Él lo hizo en el nuestro, lo puede hacer con el tuyo.

Dios te Bendiga

Leonardo y Jenny Feliciano