Jean Carlos & Catalina Peña

Jean Carlos & Catalina Peña

Dios nos guió a unirnos en pacto matrimonial hace tres años y siempre hemos tenido la confianza de que en Él hay un propósito y un destino. Era nuestro mayor anhelo el poder concebir un hijo, ya había en nosotros la necesidad de iniciar nuestra familia. Estuvimos

buscando bebé desde inicio de año del 2018, ya habíamos recibido en nuestra casa, Monte de Dios, palabra profética sobre nuestra descendencia. A través de la profeta Montserrat Bogaert, Dios nos había confirmado lo que estábamos buscando fervientemente, que tendríamos un hijo. Aun cuando las circunstancias nos decían lo contrario y no veíamos en lo natural la llegada de nuestro anhelado bebé, nunca perdimos la fe de que Dios cumpliría lo que había dicho. Es entonces que continuamos creyéndole a Dios, obrando en fe, empezamos a hacer Pacto con Dios en el altar, sabiendo que el mismo Dios que lo había hecho en Sara y en Ana en la Biblia, lo haría con nosotros. Fue un tiempo de espera en el que crecimos y maduramos, en el que aprendimos a confiar más en Dios y nos acercó mucho más en nuestro matrimonio. Estábamos siempre expectantes de que Dios lo haría. Nosotros en fe seguíamos buscando, decretando la Palabra de que nuestra descendencia vendría y nos hacíamos pruebas todos los meses. También en Fe salimos un día a comprar algo simbólico, como un acto profético, creyendo que ya Dios lo había hecho, le compramos una toalla de baño al bebe. Queríamos que fuera algo neutral que no tuviera un color específico pero no encontramos algo, así que le compramos una toalla con color blanco y verde.

Es en el Retiro de Plenitud 2018, que el Señor trajo el rompimiento y nos confirmó lo que ya nos había dicho. En el momento en que realizaron el llamado para aquellos que estaban buscando bebés, nosotros pasamos corriendo adelante. El Apóstol oró por nosotros y nos declaró que para el próximo plenitud 2019 ya nuestro bebé estaría en brazos. Y Dios fue fiel! Así mismo lo hizo!, hoy nuestro bebé tiene 2 meses y es un varón! Es decir, que el acto profético de la toalla verde fue guiado por Dios quien siempre es fiel para cumplir todas sus promesas.