Luis & Ginnette Melo

Luis & Ginnette Melo

Nuestro matrimonio es una prueba fehaciente de que cuando obedecemos la Palabra de Dios, Él nos respalda y nos trae el Edén a nuestro hogar. Nosotros tenemos 7 años de casados, de los cuales la mayoría vivimos en desorden y desdicha, ya que no había un respeto como pareja, no teníamos un orden, Luis no me valoraba como esposa, el me veía como la mujer que tenía que cumplir con sus obligaciones de la casa y no me veía como una ayuda idónea. Pero la verdad es que yo tampoco sabía lo que era ser una ayuda idónea, ni tampoco él sabía lo que era ser un sacerdote, ser la cabeza de un hogar. Por esto entiendo que sus actitudes reflejaban esta falta de conocimiento, ambos luchábamos por sobrevivir en ese infierno que habíamos creado. Es en el retiro de Plenitud 2018 en donde recibimos la revelación de la posición de cada uno en el matrimonio. Este retiro fue en donde Luis aprendió el valor de una ayuda idónea, mediante las distintas Plenarias ambos recibimos enseñanzas de cuales eran las responsabilidades y deberes de la posición que debíamos ejercer en el matrimonios. De cómo debía comportarse una ayuda idónea, para qué Dios me había creado y lo que necesitaba ejercer un sacerdote en el hogar. Nos enseñaron a crear nuestro Edén aquí en la Tierra. Como resultado, empezamos a entendernos, a cuidarnos, protegernos; Luis empezó a entenderme un poco más y no pensar solamente en él y que para tener un hogar deben ser cosas de dos. También empezó entender cuál era su rol como sacerdote, dejando a un lado el orgullo y el egoísmo. De mi parte, entendí, que yo no cumplía con mis funciones de ayuda idónea, había un fuerte espíritu de crítica ya que juzgaba mucho a mi esposo en cosas que pensaba que no estaban bien, quería hacer las cosas que le correspondía hacer a él como sacerdote, robándole su posición.

Nuestro matrimonio era un monstruo donde había dos cabezas, de las cuales ninguna de las dos sabía lo que tenía que hacer. Siempre estará grabado en mi corazón la prédica de la Profeta Deborah Swilley, en donde ella dio su testimonio ya que me identifiqué mucho con ella. Entendí que cada una de las críticas que hacía contra Luis era por su falta de atención, pero esto era atentar contra mi misma. Su testimonio marcó mi vida, me hizo ver que lo estaba haciendo mal y que mi deber como ayuda idónea era orar por él y por el llamado y propósito al que Dios nos había unido. El Espíritu Santo me hizo ver que cada una de mis críticas fueron estorbos para el crecimiento de mi esposo y que mi posición era siempre de rodillas, levantándolo en oración e intercesión. Fuí libre de la creitica y del juicio, y comencé a realizar los cambios correspondientes en mí primero para pode ver los cambios en él.

Plenitud 2018 provocó un cambio en nosotros donde pusimos en orden muchas cosas en nuestras vidas y nos afirmó más a nuestra Casa, Iglesia Monte Dios. Cuando cada uno empezó a tomar su posición ciertamente pudimos ver los frutos de que nos habían hablado en las Plenarias, al principio no fue nada fácil, pero Dios siempre nos fortalecía. Aprendimos a comunicarnos mejor y hemos visto las bendiciones de Dios descender sobre nuestro hogar. Dios ha sido fiel en cumplir cada una de sus promesas.